- POV Sam -
-¡Heyyyyy, Sammie-Manny! - Lo primero que hizo Daniel en el momento que llegué fue
abrazarme fuertemente.
Y sorpresivamente… no olía a ningún tipo de alcohol que
pudiera reconocer, en realidad ni siquiera tenía olor. Lo más fuerte que podía
sentir era su colonia, pero a parte de eso, nada en realidad.
- Dan, suéltame -ni
siquiera se movió- Dan, me estás abrazando muy
fuerte… - le advertí. No es que no
soportara la fuerza, estaba rodeada de hombres, a veces… podía ser más bruta
que ellos -¡Daniel!
- Dan, sería mejor si la dejaras
respirar -intervino de pronto Alex entrando
por la puerta del dormitorio de Liam.
- Clarí-simo -dijo
el sonriente.
- Bueno… por lo menos no es de los
que se pone todo melancólico -rió Liam que luego miró a
Adam con una sonrisa confidencial.
- Oye, no es algo que me guste
experimentar del todo ¿si? No es mi culpa -
se defendió él - Por lo menos no me pongo
agresivo - dijo Adam mirando
inquisitivamente a Alex.
- No me metan en eso, no puedo
controlar mi reacción.
¿De qué estaban hablando?
- Chicos… -
ellos siguieron hablando.
Oh, claro. Estaban en su momento
Sam-no-tiene-la-suficiente-testosterona-como-para-entrar-a-la-conversación.
Odiaba realmente cuando ocurría eso, me excluyen de cosas que no deberían, como
si no fuese digna de su confianza… o peor, como si intentaran protegerme de
algo porque era una chica. Machistas.
- ¿Podemos dejar esta conversación
para después? -intervino Alex mirándome de
reojo.
- No se detengan por mi,
muchachos, si es muy importante puedo esperarlos. O mejor no -
espeté molesta.
Los miré por última vez con una sonrisa sarcástica y salí lo
más rápido de ahí. O éramos todos o ninguno, ese era uno de nuestros lemas, y
obviamente me estaban dejando de lado sobre algún tema que no podía entender el
porqué de que no podía enterarme.
Idiotas.
La verdad es que no tenía ganas de volver a mi casa, mis
padres habían salido a ver una película y no se me apetecía estar sola, tampoco
podía ir a la casa de Tom, no tenía a nadie quien me llevara, mi circulo comenzaba
y terminaba con los idiotas que tenía como amigos y que ahora estaban en el
dormitorio de Liam.
Saqué mi teléfono celular para revisar mi lista de contactos
y saber a quien podía llamar. Bien… nadie siquiera que valiera la pena.
Meta del próximo
curso: conseguir amigas, pensé para mí misma, ya era hora que me conectara
con gente de mi propio sexo.
De pronto la bocina de un auto sonó justo a mi lado, me
giré, esperando ver a los chicos, pero me sorprendió bastante cuando vi a Luke
sonriéndome desde el asiento del conductor.
- ¿Qué haces tan solita esta
noche, querida Sam? ¿Y tan lejos de tu casa?
¿Lejos de mi casa? No he caminado tanto…
Miré hacia atrás y me fijé en las casas y la calle en la que
estaba. Guau, realmente había caminado bastante, había pasado hasta la casa de
Adam, y eso era harto.
- Yo…
- ¿Vas a la fiesta de mi gran
amigo Tom?
- Yo… - Bien hecho Sam… la mejor
palabra que has podido decir, pensé sarcásticamente -Sí,
en realidad pensaba en hacerlo.
- ¿Quieres que te lleve? - Ni siquiera lo dudé.
- Claro
Me subí con un sentimiento de incomodidad, algo normal,
después de todo no veía a Luke todos los días, ni siquiera teníamos una
relación tan cercana.
- ¿Qué hacías por aquí? Digo… ¿no
eres casi vecino de Tom.?
- Salí a hacer un par de compras.
Lo que me recuerda… ¿quieres acompañarme?
- No tengo problema -le
mentí, la verdad era que sí tenía un problema. No quería estar a solas tanto
tiempo con él.
Mi teléfono empezó a vibrar, miré por la pantalla para ver
quien era y corté de inmediato. Alex podía esperar, al igual que yo lo hice con
su estúpida conversación secreta.
- ¿Era tu amigo?
- Tengo varios amigos, Luke.
- Cierto-rió- ¿Era Alex? -asentí con la cabeza- Oh, entonces se han peleado. -no
era una pregunta, realmente lo sabía.
No es tan obvio de
saber, Sam, pensé para mi misma sarcásticamente. Después de todo le había
colgado a mi mejor amigo.
- Algo así.
- ¿Algo así? -volvió
a reír -cuando lleguemos a casa de Tom te
daré algo para que se te pase el enojo, no querrás decirme que no.
- ¿Qué cosa? -pregunté
con la duda en mi tono de voz.
-Tranquila, no voy a envenenarte. -¿Le creo? Bueno… no tenía razón para mentirme.
Por suerte las compras fueron bastante rápidas. Y no me
sorprendió nada el hecho de que hayamos llegada a una casa y no a un supermercado
o algo parecido, el tráfico de tragos dentro de los menores de edad en esta
ciudad era fantástico.
Había ya mucha gente cuando llegamos a la casa de Tom
Delaroy, además de muchas llamadas perdidas por parte de mis amigos. Lo había
puesto en silencio para que no me molestara, además lo último que quería hacer
era hablar con alguno de ellos.
En el momento que nos estacionamos frente a la puerta de Tom
alguien gritó:
- ¡Llegó Luke con los suministros!
¿Suministros? ¿En
serio? No esperaba que gritaran alcohol,
pero ¿suministros? Sonaba tan chistoso…
- ¡Están en la maletera! -gritó Luke de vuelta -
Sean, ayúdame a bajarlos.
El primer chico en gritar se fue directo a la maletera
mientras un montón de gente se empezaba a acercar para recibir pronto su
ración. Luke se acercó a mi puerta y la abrió por mí, sorprendentemente.
Estaba tan acostumbrada a estar con chicos que este tipo de
cosas no me pasaban todos los días, muchas veces era uno de ellos.
- Gracias -susurré
algo cohibida, era algo extraño para mí.
-No hay problema.
- ¿Quién es la chica, campeón? ¡No
pierdes el tiempo! - le dijo Sean con una sonrisa.
Toda la gente que se había puesto cerca del auto de Luke
empezó a gritar, ese típico sonidito que hacían cuando habían dos parejas, cosa
que no somos, por supuesto.
- ¡No molesten! -gritó
Luke divertido - La avergonzarán.
La verdad. Ya lo habían hecho.
- Y ya la conoces, es Samantha Laurent.
- ¡Qué hay, Sam! -reí,
Sean era un tipo bastante simpático. - ¿Quieres algo de esto?
Se acabará tan rápido que apenas podrás probar algo.
- No te preocupes, le daré algo
especial a ella. -me miró con una sonrisa coqueta
que revolvió mi estómago.
Que dulce. Entiendan el sarcasmo.
- ¡Diviértanse!-nos
dijo giñándonos el ojo ¿o fue sólo a Luke? -
¡Ey, aún no! -le gritó a un muchacho que
intentaba sacar una lata de cerveza. Pero no pude ver como seguían peleándose.
Luke ya nos había hecho entrar a la casa.
- ¿Qué me vas a dar?
-¿Aún dudas de mi, linda? - Sí.
- No, sólo por curiosidad.
- Es un secreto familiar para las
tristezas.
- Pero no estoy triste.
- Y surge el mismo efecto cuando
estás molesta. - Oh…
Nos fuimos por una puerta especial dentro de la cocina de
Tom, era divertido la manera en que Luke se movía dentro de ahí, como si fuera
su propia casa.
- Esta es la bodega del padre de
Tom. Tiene todo lo que podríamos necesitar. -
Seguí callada mientras veía como tomaba un vaso y lo dejaba arriba de una mesa.
Luego tomo cuatro botellas, y me sorprendí de que no se le
cayeran, y virtió un poco de las cuatro dentro del vaso.
- ¿Estás seguro de lo que haces? - no quería terminar en el hospital.
- Por supuesto. No te preocupes,
realmente después querrás saber lo que te has tomado.
Me entregó el vaso y lo olí primero antes de tomar el primer
sorbo. Extraño, era la única manera en la que podía describirlo.
- Ahora salgamos. Tenemos una
fiesta de la que disfrutar.
Al salir me encontré con la sorpresa de ver a tres de mis
mejores amigos parados al frente de la puerta por la que acababa de salir, sólo
Daniel no estaba entre ellos.
- ¿Dónde estabas? -Alex
fue el primero en preguntar, tenía los brazos cruzados y con el ceño fruncido.
- No la molestes, Hathaway. Estoy
tratando de hacerla sentir mejor, no arruines mi trabajo.
- ¿Por qué no contestaste tu teléfono?
-preguntó Adam, ignorando olímpicamente a Luke - Estábamos preocupados.
- ¡Creímos que te habían
asesinado! -Oh Dios… Puse mis ojos en blanco.
- Me topé con Luke mientras
caminaba. Él se ofreció dulcemente en traerme. -
Alex bufó.
- Benson y la palabra dulce no pueden ir en la misma oración,
Sam.
- Como sea… ya vieron que nadie me
ha matado -miré a Liam -
Y mejor preocúpense de Daniel o de su conversación que no puedo saber, o
ambas. No me interesa.
Cogí el brazo de Luke para irme, pero Alex me detuvo.
- ¿En serio sigues enojada por esa
estupidez? -me preguntó.
¿No acaba de decir eso, verdad?
- ¿Estupidez? Estupidez es que no
confíen en mi para contarme lo que sea que estuvieran hablando. Y sí, aún sigo
molesta.
- No era para tanto, pero lamento
que te sientas excluida -arrugué mi frente.
¿Esa iba a ser su disculpa?
Ni siquiera lo miré y me fui de ahí junto con Luke, pero no
sin antes tomarme un largo y apresurado sorbo de lo que sea que me haya dado.
De todos modos se sentía genial en este momento. Luke Benson tenía razón después
de todo.

